domingo, 23 de agosto de 2020

Amante de los animales



Esta entrada es sencilla. Breve.
Tengo 2 gatos nuevos.

La preciosa de arriba se llama Hershey y un gato gordo llamado Gato, que se parece mucho a Garfield. Los adopté porque una familia debía irse del país y no podían llevar a sus gatos, yo buscaba compañía para Lucky pero no imaginaba recibir a 2. Ha habido muchos cambios en casa, al menos Hershey no está tan nerviosa todo el tiempo, a Gato le fue muy fácil adaptarse. Llevo casi 3 semanas con ellos.
 Creo que me ha ayudado a sentir que algo pasa en medio de esta cuarentena eterna y a pensar que, cuando se vaya M, al menos no estaré tan sola.
 

Entonces mi lista de animales adoptados crece: 3 perras, 1 perros, 2 gatos, 1 gata.

Y sobre ser amante de los animales:

P.D: Síganme en tiktok, también como @cuatromana. Nos vemos después en videos, entradas, tuits, en mi casa ... donde quieran. Un beso.

domingo, 26 de julio de 2020

¿Quién se queda con el gato?



Todos estos días me he sentido fatal y sin embargo me he hecho muchas fotografías. Sonriendo, maquillada, con mis gatos, con otra ropa, en lencería... es como si quisiera comprobar que esa mujer triste que soy por estos días, puede actuar tan bien y ocultar todo ese tumulto de pesares y posar con su sonrisa más "genuina" y brillante. Y no es que lo intente para nadie, ni es que quiera ocultar mi yo ansiosa o vuelta mierda, no. Solo quiero verme en una fotografía y decir: ¿de verdad esa soy yo?, ¿cómo puedo verme así si no me siento así? ¿Les ha pasado alguna vez? 
Bueno, han sido días de ir para adentro. Hace 1 semana que no escribo en el blog y la verdad es que han pasado muchas cosas (dentro de esta aparente realidad estática):
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* M y yo hemos decidido terminar nuestra relación -bueno, más yo que M- y estos días hemos estado charlando amistosamente sobre lo que vivimos y sobre cómo todo se salió de control o se fue a pique. También conversamos unas cuántas cosas sobre logística, ¿quién se lleva qué?, ¿en qué días se va él del apartamento?, ¿esperamos a pasar mi cumpleaños juntos o es mejor que se vaya antes? y lo más importante: ¿QUIÉN SE QUEDA CON EL GATO?
Creo que por eso mi celular está lleno de fotos con Lucky últimamente. Aunque se supone que yo me quedo con él, porque está acostumbrado a este espacio, a su altillo lleno de cajas y cosas por explorar, a las ventanas grandes para chismosear gente y palomas... bueno, no sé si pase algo y M se lo lleve.
La situación no ha sido estresante o tensionante, al menos para mí. Hemos estado tranquilos, compartiendo el apartamento como una especie de roomies con una historia intensa en común, pero la verdad es que  por mi parte la relación ya es insostenible: debo ser sincera y apuntar que desde hace un tiempo no queremos lo mismo, yo digo 'poliamor', él dice 'quisiera estar solo los 2' (y eso, para mí, es UN DESACUERDO ENORME, algo que no estoy dispuesta a negociar), debo decir también que lo económico se ha vuelto un problema, que el amor es amor pero compartir un hogar es facturas, responsabilidades, adultez; debo decir que mi amor se agotó, o se aburrió, o se transformó en algo que no es "ganas de compartir una vida juntos" y también mi corazón juntó decepciones y se tomó un tiempo para preguntarse: ¿de verdad es lo que quiero?, ¿de verdad le hago bien/nos hacemos bien?, ¿si ya no le extraño cuando se va, si ya no le deseo, es genuino seguir diciendo que lo amo?, ¿si quiero vivir otras cosas y le digo adiós sabiamente es como traicionarlo? Bueno, infinidad de preguntas que solemos hacernos en este tipo de situaciones "límite". Lo único que queda es haber sido sincera, haber entregado todo el cariño y no por eso seguir en algo que ya no me emociona mucho, como si fuera un protocolo, una especie de compromiso forzoso. Todo el mundo merece que lo quieran con muuuuuchas ganas y yo quiero que a M lo quieran con el alma y lo quieran monógamente (si es lo que desea).

Sería mentiroso si dijera que no hay dolor o algo de nostalgia por ahí, pero para mí siempre será más importante seguir siendo yo misma, seguir siendo fiel a mi esencia y ser sincera conmigo y con aquellos a quienes amo.
*Días después de charlar sobre nuestra separación a M se le hinchó la cara absurdamente, se inflamó y  tuvo que pedir ayuda a su tío médico. Ha estado mejor, ya se deshinchó, pero es increíble la forma en que el cuerpo somatiza las situaciones adversas, difíciles... como las emociones enferman.
*Me lesioné el talón y la pierna izquierda (también somatizando) y he estado coja hace 3 días -más  o menos-, además de unos calambres terribles en las noches.

Bueno, eso ha sido de mi vida pandémica esta semana, la vida, la necesidad de soledad y el no negociar la esencia.

PD: Mi parte dramática se pregunta: ¿QUIÉN SE QUEDA CON EL GATO?, porque con mi ansiedad y teniendo en cuenta que podría pasar mi cumpleaños #25 completamente sola..., ¿qué me quedaría? 
Mi parte sensata y lógica se responde: Bueno, te quedas TÚ MISMA, BASTA Y SOBRA CON ESO. Eres lo que eres y todo esto lo haces por ti. 

domingo, 12 de julio de 2020

Tener una hermana



Hoy mi hermana está cumpliendo 30 años. Yo no soy particularmente expresiva con mi familia, bueno, tal vez en general con nadie, sin embargo, desde el año pasado y en especial este que va corriendo (y espantando) he tratado de cambiar un poco. Expresar el cariño desde mi orilla, tratar de tocar al otro sin volverme un chicle, que pueda sentir mi cariño, que se sorprenda pero no lo sofoque, no lo abrume. Entonces este es un intento de quererla a distancia, celebrarla pero -más allá de esta relación- es un intento de describir un poco la sensación universal de tener una hermana:

(Hay fotos vergonzosas al final y dos posdatas sobre una serie increíble basada en la relación de dos hermanas "Fleabag")



Tener una hermana es que toda la vida te pregunten si son gemelas. Tener una hermana es preguntarle en una nota de voz qué esmalte usó la vez pasada, tener una hermana es hacerse pistola en lugares y a tiempos aleatorios sin ninguna razón aparente, tener una hermana es reírse casi hasta mearse por un chiste mal contado o una estupidez que caló en el momento justo. Tener una hermana es presenciar su embarazo, sus primeros meses en rol de madre, su avance por la vida con esa distancia que deben tener las hermanas. Tener una hermana es ayudarle a redactar la tesis, ver que se gradúa, ver que su vida avanza y sigue de largo aun si eso significa que abandone de a pocos la tuya. Tener una hermana es empalagoso muy de vez en cuando, es un abrazo en cumpleaños, en navidad y año nuevo (como una especie de protocolo), tener una hermana es calcular los años de diferencia e ir entendiendo menos cómo lograron soportarse con los años, tener una hermana es desconocerse brevemente y recuperar su imagen después de comprobar que las rutinas no han cambiado, tener una hermana es una cuerda que se tensa y se afloja, se tensa y se afloja constantemente, tener una hermana es saber que hay temas que jamás revivirán en la mesa, tener una hermana es no contar con detalles muchas cosas y aún así hacerse una idea más real que la mayoría, tener una hermana es pasar ridículos juntas, tener una hermana es ser imprudente, hacer quedar mal, quedar en ridículo de vuelta, es una carcajada, es casi nunca pedir perdón. Tener una hermana es ser consciente de que es la única mujer a la que nunca has "tuteado" y cuando por error lo haces, te sientes sucia. Tener una hermana es reconocer el cuerpo de la otra casi quirurgicamente, con rayos x, posicionamientos exactos de cicatrices, costras y lunares nuevos. Tener una hermana es una incondicionalidad casi perversa y dolorosa, es nunca ajustar cuentas realmente, es un limbo entre el recordatorio y el olvido de pasadas decepciones y dolores, tener una hermana es tan real que te cagas porque alguien te conoce TODA y porque sabes TODO de ella.  Tener una hermana es -siendo justa pero cursi- inaugurar un lenguaje: un sistema no verbal de comunicación eficaz e increíblemente preciso, compuesto de gestos y el conocimiento de toda una vida compartida, hecha de guiños y "oraciones" largas que tiene perfecto sentido o silencios profundos que solo de ese modo hacen justicia a lo vivido y solo así pueden ser compartidos con alguien que te conoce más que tú.

Tener una hermana a veces es incomodísimo, insufrible, pero en los peores momentos -y de veras me refiero a los peores- es jodidamente reconfortante, ese lugar al que siempre puedes acudir cuando todo se vuelve mierda y necesitas que alguien te hable de un tema aleatorio, te saque de ese estado, te muestre un meme, te haga reír por una bobada, te diga con un gesto que igual seguirás siendo su hermana: que para morir ambas y dejar de sufrir todavía faltan muchas carcajadas.
















PD1: Véanse "Fleabag", me sentí demasiado identificada en cuanto a la relación con mi hermana. Creo que recrea perfectamente la constante ambivalencia fastidio/amor de un par de hermanas. 
PD2: Y para cerrar, una frase hermosa y muy cierta -pero que cuesta mucho decir-, de Claire a su hermana Fleabag.

domingo, 5 de julio de 2020

Postales

Plaza Central, San Francisco Cundinamarca, Colombia.

Respiro. Vuelvo a ver el verde, los árboles. Vuelvo a recostarme en una hamaca, vuelvo a tener ganas de respirar, de seguir viva. Hace unos días tuve que viajar a La Vega para llevar al veterinario a una de mis perras, Mostaza. Le habían salido unos bultitos en la piel, en las orejas y en el pecho y podían ser cancerígenas. Corrí como pude, arreglé todo para venir, traerles comida, medicamentos y llevarlos a consulta. Al parecer no es nada tan grave como pensamos. La verdad es que yo tenía una asquerosa zozobra y mucho miedo, pues la vida de esa perra es mi vida. Sé que algún día van a ocluirse sus días a mi lado pero espero no sea pronto pues aun falta mucho por compartir. Mostaza estuvo conmigo y me salvó de la depresión más tremenda de mi vida hasta ahora y me rescató cuando no tenía nada que me motivara a seguir viviendo. Suena trágico y hasta exagerado, pero así fue. Quienes comparten la vida con un animal y se vuelve tan cercano, saben de lo que hablo. En fin, vine, estoy por unos días aquí y los he disfrutado mucho. Extrañaba caminar tranquila, ver el verde, los árboles, los colores de la naturaleza, sus ruidos, sus climas azarosos, los vecinos ruidosos, el olor a leña quemada, tierra húmeda, savia, tinto a eso de las cuatro y el chisme con mamá. Me volvió el alma al cuerpo. También me ha ayudado con mi tesis, refrescando mi mente, dándome nuevas ideas y ganas de leer y escribir.




De verdad esto me ha hecho sentir viva.

Sentada en la hamaca escribo esta entrada. No solo por antojarlos les comparto algunas fotografías que he tomado en este nuevo aire, sino porque sé, que donde quiera que estén, ta vez sientan a misma asfixia con la que estuve cargando semanas anteriores. Necesitamos oxigenar el alma, en dosis tremendas, casi que atiborrarlo hasta que no quepa más. He sido muy feliz aquí con mis perros, mi familia y el único libro que traje conmigo. Regálense algo de aire con los afectos, la poesía o la naturaleza (pero con cuidado) y espero que algo esta semana les llene el almita.


PD: Sol, la criollita que lleva con nosotros ya 6 años, les manda un beso 😘.

martes, 23 de junio de 2020

¿Qué hubo?



¿Ustedes cómo inician una conversación cuando han estado perdidos por mucho tiempo?
Yo no sé cómo iniciarla con ustedes que me leen porque no he estado perdida por ninguna razón en particular. Bueno, mi tesis, pero llevo una semana descansando de ella también. Aunque... no hay que tener una razón para perderse, ¿o sí? Creo que no me estaba fluyendo la escritura por aquí y decidí parar un poco. Aún así he visto personas pendientes del blog, incluso en esta temporada sin entradas recientes 🙀💕, hay semanas y días con muchas vistas y mucho movimiento por aquí: no puedo creerlo. ¡También nuevas personas de nuevos países!

Por eso, siempre gracias.

¿Qué más? ¿Qué han hecho? ¿Cómo han estado? Yo, aparte de mi tesis, he estado haciendo ejercicio en casa, recuperándome de una tendinitis (ah, bueno, creo que por eso también me perdí, estuve sin ánimo y con mucho dolor), acompañando a mi gato Lucky en la recuperación de una cirugía y... conociéndome más a mí misma. Ustedes ya saben que yo aquí no vendo optimismo barato, la verdad esta situación pandémica ha sido una mierda para muchos, pero si algo me ha permitido -además de enfocarme más en mi tesis- es conocer facetas de mí que no conocía.
Empecé a fumar 🙀, he estado bebiendo más 🙀, he cocinado postres deliciosos 🙀, me he cortado el cabello yo misma ✂-con ayuda de tutoriales- y he descubierto que soy muy feliz dando detalles virtuales o a domicilio a personas que me importan, para hacerles sentir bien y sorprenderles 💖💕 -aún si yo me estoy hundiendo en depresión-. Esto último, en especial, me ha hecho sentir útil. Hacer sentir a otros bien es hermoso, entender que los detalles no solo se hacen con dinero sino con atención, mensajes, disponibilidad para charlar, para escuchar y hacer reír. También he encontrado una faceta de escucha que no había tenido antes. Muchas personas, desconocidas, medio conocidas, amigos y ex amantes me han buscado para confiarme sus emociones y sensaciones, he recibido cantidad de llamadas de auxilio, de ayuda y de: ¡necesito que me escuches o aconsejes! Yo que siempre tengo mi vida despiloteada, caótica... ahora escucho más y doy consejos sabios que no aplico, obvio. Hace poco rescaté a un gato y ayudé a encontrar a sus dueños, vinieron a recogerlo en la madrugada, angustiados y cuando se reencontraron con su gatito desapareció su angustia: fue bello. Creo que me muy hace feliz dar alivio a los demás.

Ayer estuve en una sesión fotográfica después de mucho, con mi gato ya recuperado y con una de mis prendas favoritas, alardeando mis pines que no han vuelto a asomarse por cafés, bares o eventos públicos y... creo que eso es todo lo que ha pasado por aquí.
¿Ustedes qué han hecho? ¿Qué han aprendido (además de que nuestros políticos corruptos han condenado a toda latinoamérica al atraso y a la imposibilidad de dignificar y respetar la vida por encima de todo ante una situación límite como esta pandemia, incapaces de garantizar lo básico para la población y sin la más mínima intención de hacerlo realmente)?

Nos leemos después, buen día, buena tarde, buena noches, buenas semanas, mucha resistencia y mucho apoyo mutuo.✨



lunes, 8 de junio de 2020

Las piernas


Hace mucho que no escribo y no me disculparé. Creo que lo que más me ha dolido en esta cuarentena, además de la indignación y la empatía, han sido mis piernas. Volvió mi tendinitis, vieja amiga, y los cólicos se han manifestado más en un dolor de huesos insoportable que viaja a lo largo de ellas. También me duelen simbólicamente por no posarlas en otras piernas, extrañas, fugaces; en otras paredes; en otros hombros. Por no sacarlas a pasear a bares y cafés, a dar vueltas, a caminar a la Luis Ángel Arango, a caminar  por el barrio, a montar bici, a patinar. Desde pequeña fui patinadora competitiva y, más tarde, bailarina, siempre la conexión con mis piernas y pies ha sido especial: preferiría mil veces vivir sin manos que sin una pierna.

Me duelen simbólicamente. Me duelen de veras.

Los últimos días me he reconciliado con el silencio: no hablo, no llamo, tampoco les escribo por aquí. Últimamente, también, asoleo mis piernas en silencio, creyendo que les falta vitamina D o simplemente el roce de algo caliente, de algo natural, de algo que no sea concreto o ladrillo. Ahí estoy yo, toda piernas, toda extremidades inferiores, dejando que el sol me acaricie, me tueste, me escoza las heridas antiguas y las nuevas que va dejando esta pandemia. Volví a usar mi venda, volví a bailar necesitando de su soporte y hoy, por fin, después de tanto silencio, volví a escribirles a ustedes.
Ojalá pronto, pronto, este par de piernas puedan llevarme a leerles, a conocernos. Sigo trabajando en mi proyecto de grado y cada vez muta y cambia más, más que el coronavirus, creo yo. Ojalá y este blog o mis palabras, o mis fotos, o mis redes, les sirvan de venda, de apoyo, así sea fugaz, para esta situación adversa. Siempre estoy si quieren hablar. Estar en silencio me ha ayudado a escuchar mejor. Cuéntenme: ¿a ustedes qué parte de su cuerpo les ha dolido por estos días?

Un beso piernil.


lunes, 25 de mayo de 2020

La boda de mi hermano








Mi hermano se fue a Australia el 4 de octubre de 2016. Ya van a ser cuatro años. Desde hace 1 y medio está viviendo en Tailandia, con su esposa. Se casó en ceremonia católica este 22 de mayo y lo acompañamos, dadas las circunstancias, por videollamada. Yo era un río de emociones. En la semana buscamos un espacio con mi hermana, mamá, sobrina y novio para escribirle unas palabras a Nelson y su esposa Kero. Si se supone que tengo un don o una facilidad con las palabras, era lo menos que podía ofrecerle en tiempos de distancia. Yo no sabía por dónde empezar. Normalmente al enfrentarme a un espacio en blanco me es fácil llenarlo, más o menos dignamente, sin mucho vacilar o dudar de mis capacidades. No es que la primera vez me salga perfecto, o que no borre, o que no me replantee mis palabras. Solo fluye, como ahora. Sin embargo, me costó conectarme con las palabras. No sé si fueron nervios, si fue duda de mi habilidad o simplemente estaba pasmada por toda esta situación pandémica y con emociones tan encontradas al pensar que la boda de mi hermano se diera bajo esta circunstancia. No sé. Agarré un bloc de notas y empecé a garabatear, a tratar de dar sentido a todas mis emociones, a tratar de plantearme -una vez más- una forma de dar afecto a través de lo virtual, de la escritura. Casi nunca escribo a mano. Creo que a partir de ahí también hubo un cambio. Llené varias hojas de pensamientos desconectados pero llenos de emoción y luego poco a poco les fui dando forma. Solo pensaba que no quería decir lo que todos dicen, desear lo que todos desean en una boda, repetir con plasticidad las palabras, las felicitaciones. Yo no creo en los rituales católicos, ni en el matrimonio, ni en la monogamia, quizá tampoco en la familia... pero, así, escéptica como soy, no puedo dejar de creer en el amor que se transforma, que transforma a quién ama y que persiste y con voluntad se construye para el cambio. Desde ahí comencé a pensar mis palabras: 

En este día especial y todos los días que sorprenden y abren nuestros párpados dormidos, les deseo felicidad. Que cada día renueve sus miradas y les muestre un porvenir próspero y hermoso juntos. En este especial día y todos los que llegan a sus manos a la espera de transformación, deseo que puedan moldear y esculpir aquello que más anhelan. En este día y cada uno de los que vendrán, los abrazo, los felicito y espero, con estas palabras, extenderles a kilómetros, la dicha que siento al saber que están unidos, que comparten la aventura de amarse y que juntos construyen algo hermoso e increíble.
Les deseo paz, sosiego y sabiduría. Plenitud. 

Yo sólo sé hacer esto, expresarme de esta manera. Lanzo, extiendo, alargo una palabra con la esperanza de que el otro la agarre, la sujete, la sienta y se deje acompañar. Con la esperanza de que la combinación le haga sentir algo, vibrar. Eso intenté. Mi hermano es de pocas palabras. Aún no nos dice qué le pareció lo que leyó. Tampoco lo creo necesario. La ternura de las palabras no está en su aceptación o en una respuesta que las valide. Yo solo quise tocar su corazón y si lo logré, solo él lo sabrá. 
También tuve que traducir las palabras de mi familia y las mías al inglés, pues Kero no habla español. La traducción la hice pensando en lo sonoro de las palabras, tratando de que su ritmo al leer en voz alta fuera poético, intenso. Como siempre fue un reto.

Yo solo quería pasar a escribir sobre la boda de mi hermano, sobre la dicha que es saber en la distancia que alguien le ama y le acompaña. Y a saludar a quienes me leen, a pesar de mi inconstancia.
Buenos días y semanas. Espero poder tener el ánimo de escribirles más seguido.